Acerca de la COVID-19

Los coronavirus y su relación con los ambientes silvestres

Dada la asociación de la pandemia actual con diversas especies de mamíferos, se hace necesario que desde SAREM, una organización dedicada al estudio de los mamíferos, se difunda, en un formato coloquial, información científica que aborde:

  • la relación entre los mamíferos silvestres y las zoonosis en general;
  • la situación de mayor visibilidad de mamíferos silvestres a causa del posible aislamiento social obligatorio, pero sumado a la situación continua de modificación de sus ambientes.

En particular, para quienes investiguen y/o manipulen (directamente/indirectamente) mamíferos silvestres, se recuerda que dichas acciones deben ser llevadas a cabo bajo estrictas normas de bioseguridad, adecuadas a los diferentes escenarios de trabajo.

La información contenida en esta página fue redactada por la Comisión de Conservación de SAREM (Martin Kowalewski, Marcela Orozco, María de las Mercedes Guerisoli, Lucila Castro) y avalada por la Comisión de Posicionamiento Institucional y por la Comisión Directiva.


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¿Qué relación tienen los mamíferos silvestres con las enfermedades?

Las enfermedades que se transmiten entre animales y humanos se denominan enfermedades zoonóticas.
En la actualidad se conoce que el 60% de la totalidad de los patógenos humanos son zoonóticos, mientras que el 75% de las enfermedades infecciosas «emergentes» (o nuevas) que afectan a los humanos son de origen animal. La fauna silvestre es reservorio de una gran cantidad de patógenos, muchos de ellos aún desconocidos.
En ambientes relativamente conservados y en equilibrio, estos agentes infecciosos forman parte de ciclos silvestres en los que el contacto con las personas es nulo o inexistente. Las modificaciones ambientales provocadas por el hombre, como los cambios en el uso de la tierra y la fragmentación, pueden generar nuevos ambientes degradados, donde pueden ocurrir una variedad de alteraciones ecológicas.
En esos nuevos ambientes, el contacto entre animales y humanos se vuelve más cercano y algunas enfermedades pueden verse favorecidas, encontrando nuevos hospedadores como las personas, en las cuales muchos de estos patógenos pueden resultar letales.

¿Es verdad que el coronavirus se generó a partir de una interacción con fauna silvestre no controlada?

Los coronavirus son agentes virales que circulan con frecuencia en poblaciones silvestres, especialmente en poblaciones de murciélagos. Los coronavirus tienen una gran capacidad de recombinarse y atravesar diversos procesos evolutivos, dando lugar a virus nuevos, tal como sucedió años atrás cuando otros dos coronavirus provocaron los brotes de SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave) y MERS (Síndrome Respiratorio de Oriente Medio), en China y en Arabia Saudita respectivamente.
Muchos estudios sugieren que el coronavirus que causa COVID-19 podría haberse originado en murciélagos en China. Tal origen aún no se ha comprobado, y los interrogantes también giran en torno a la existencia o no de un hospedador intermediario que podría haber facilitado la transmisión.
En este sentido, los mercados de animales como el Mercado de Wuhan, donde se cree que se originó este brote, generan escenarios muy propicios, donde el contacto entre la fauna silvestre y las personas se vuelve muy frecuente, favoreciendo la transmisión. La fauna silvestre mantenida bajo condiciones de estrés y hacinamiento puede entonces transmitir agentes infecciosos y parasitarios, mientras que las personas funcionan como nuevos hospedadores susceptibles.

¿Qué recomendamos desde SAREM?

Se sugiere evitar interactuar de manera directa con la fauna silvestre, no solo para conservarla sino también para cuidarnos. La clave para prevenir este tipo de intercambio de patógenos con la fauna silvestre es evitar el contacto. Se debe considerar que las actividades asociadas a la caza y al consumo de animales silvestres, como aquellas relacionadas con la captura y comercialización de animales vivos, pueden ser propicias para que se produzca la transmisión de patógenos.
Los animales silvestres mantenidos en cautiverio pueden ser una fuente de patógenos zoonóticos graves, por lo cual sugerimos:

Para la comunidad en general:

  • No comprar animales silvestres (para mascotas, consumo, etc.).
  • No cazar fauna silvestre.
  • No mantener animales silvestres en cautiverio.
  • No interactuar con fauna silvestre a través de alimentación o provisión de agua, y también evitar el contacto (por ejemplo, acariciar).

Para la comunidad científica:

  • Evitar manipular fauna silvestre mientras dure la pandemia. Una vez superada esta situación, retomar las actividades bajo estrictas normas de bioseguridad.
  • Evitar la translocación, liberación, movimiento, introducción y reintroducción de animales entre diferentes regiones sin los análisis de riesgo pertinentes y la consulta a organismos oficiales/profesionales pertinentes.

¿Hay más animales visibles durante el período de cuarentena?

Es posible que algunos animales «no tan tímidos» estén apareciendo cerca de algunas casas, en pequeños pueblos o suburbios. Debemos destacar que la cuarentena, si bien genera espacios más tranquilos para el movimiento de animales en la interfase doméstico-humana-silvestre, no es la causa de un mayor movimiento hacia áreas medianamente urbanizadas, ya que esta tendencia existe desde antes de la instalación del aislamiento social obligatorio. El origen de tales movimientos se puede atribuir a procesos extendidos en el tiempo, como la continua alteración de los ambientes donde viven, y la fragmentación y degradación de hábitats como bosques, selvas y pastizales.
Resaltamos entonces la importancia de conservar los ambientes donde viven los animales silvestres. La alteración de los ambientes, su degradación y su desaparición constante aumentan las posibilidades de contacto entre la fauna silvestre y los humanos, en un espacio donde una interacción accidental puede eventualmente generar un intercambio de agentes zoonóticos.


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Para los socios de SAREM

Desde la Comisión de Conservación tenemos una serie de recomendaciones:

  1. Suspender trabajos con animales a campo hasta tanto cesen las medidas de cuarentena y distanciamiento social tomadas por el gobierno nacional. Una vez que finalicen las medidas de cuarentena y distanciamiento social, se recomienda interactuar con precaución con los animales en estudio y cumpliendo con las correspondientes normas de bioseguridad. Se debe considerar que muchas especies silvestres parecen ser susceptibles al SARS-CoV-2, por lo cual es importante evitar el contacto con las mismas. Recordar que estamos atravesando un proceso dinámico, y que las medidas de bioseguridad recomendadas deberían ser extremas en la actualidad y pueden variar día a día, de acuerdo con los nuevos conocimientos adquiridos.
  2. En la actualidad, en caso de ser necesario realizar algún trabajo de campo como rescates de fauna o actividades que no pueden suspenderse, este debe ser completado con medidas de bioseguridad adecuadas. Estas medidas deben ser tomadas en especial para aquellas personas que trabajan con bioterios y otros centros de animales en cautiverio. Pueden informarse sobre recomendaciones de seguridad en este link.
  3. No entrar al campo si se presentan síntomas de enfermedades respiratorias. Es recomendable tener las vacunas al día.
  4. Es importante tomar conciencia acerca de nuestro rol como introductores de enfermedades en los ambientes naturales y/o en la dispersión de enfermedades desde ambientes silvestres a zonas urbanizadas de residencia. Esto es válido tanto para el manejo directo de mamíferos silvestres como también para la colecta de muestras biológicas de manera no invasiva (por ejemplo, fecas, orina).
  5. Evitar promover fotos y videos en contacto con animales silvestres fuera de un contexto exclusivamente científico/académico (por ejemplo, extracción de muestras para un estudio determinado, marcado de animales para un estudio de animales), para evitar así la promoción del mascotismo.
  6. No promover en videos y/o fotos institucionales el manejo inadecuado de mamíferos silvestres (dando un mensaje contradictorio acerca de las zoonosis y nuestro rol como interesados en la conservación de la fauna). Recordar que nosotros podemos transmitir patógenos a los animales, pero también ellos a nosotros y luego diseminarlos en nuestros lugares de trabajo y residencia.